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Vida y obra

Imagen cartel AgarTextos de Joaquín Pérez de Arriaga.


Juan Crisóstomo de Arriaga y Balzola nació en Bilbao el 27 de enero de 1806, en la calle Somera 12, donde puede verse una placa sobre el dintel del portal que rememora el evento.

Marchó a París el 26 de septiembre de 1821 y obtuvo la carta de residente el 13 de octubre del mismo año. Ingresó en la École Royal de Musique et Declamation (así se llamó el Conservatorio en el periodo de la Restauración, 1815-1830) en noviembre, inscribiéndose en las clases de armonía y contrapunto. Poco después de un año se convertiría en Profesor repetiteur de la clase de contrapunto y fuga de su profesor François Joseph Fétis siendo ya director de la École Luigi Cherubini.

Juan Crisóstomo murió en París el 16 de enero de 1826, cuando le faltaban pocos días para cumplir los veinte años. Desde marzo de 1977 puede verse una placa sobre el dintel del portón de la rue Saint Honoré 314, donde se recuerda el luctuoso suceso, gracias a los desvelos de Ramón Rodamiláns y los miembros de la Embajada Española en aquel momento.
 

 

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Los oriundos del caserio Arriaga (arri=piedra, aga=artículo locativo singular, de donde arri-aga=el pedregal) en Rigoitia, aldea cercana a Gernika en la provincia de Bizkaia, usaron como gentilicio el nombre Arriaga. Juan Simón de Arriaga (1766-1836), nacido en Rigoitia casó con María Rosa Catalina de Balzola (1767-1818), nacida en Gernika. Tuvieron nueve hijos, el octavo de los cuales fue Juan Crisóstomo de Arriaga y Balzola, pero sólo cinco alcanzaron la mayoría de edad. Juan Simón y su familia se trasladaron a vivir a Bilbao en 1804.

Entre las noticias que se conservan sobre Juan Crisóstomo merecen destacarse las contestaciones a las cartas de Juan Simón y de su segundo hijo Ramón Prudencio en busca de una confirmación de la valía del joven músico. Están firmadas por Manuel García, Francisco Vaccari, José Sobejano y Josef Luis de Torres. La única carta que se ha conservado firmada por Juan Simón es la dirigida a Alberto Lista. Finalmente, se ha conservado la carta que Pedro Albéniz escribió, fechada en San Sebastián el 30-7-1827, dando noticia a Juan Simón de las circunstancias de la muerte de Juan Crisóstomo en París.

Otra fuente muy interesante de datos sobre la actividad de Juan Crisóstomo en París son las actas de Conservatorio con las calificaciones y comentarios que sugerían a los profesores de los tribunales que evaluaban sus progresos en las diferentes disciplinas en que estuvo matriculado durante poco más de cuatro años de su estancia en la capital francesa.

Dadas las escasas noticias existentes de la breve vida de Juan Crisóstomo, la mejor guía que puede seguirse nos la proporciona su propia obra. En primer lugar, un dibujo a pluma -fechado el 20 de noviembre de 1817- de un gran salón en donde se está celebrando un concierto y en el que figuran nueve músicos, entre ellos el propio Juan Crisóstomo tocando el violín y su hermano Ramón Prudencio tocando la guitarra. Está dedicado a Luisa de Torres y Urquijo, la intérprete del instrumento de tecla que aparece en el centro del dibujo, a la sazón una joven de quince años. Esa misma joven es a la que dedicó Juan Crisóstomo su primera obra musical que se conserva, un trío de violines conocido como Nada y mucho, fechado ese mismo año. Las personas asistentes al concierto están sentadas a lo largo de las paredes de la sala, las mujeres separadas de los hombres.

 

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La Obertura Opus 1 de 1818 fue publicada por la Comisión Arriaga II en 1928 en un arreglo de José de Arriaga e Ygartua, biznieto de Ramón Prudencio y por lo tanto sobrino biznieto de Juan Crisóstomo, para un conjunto de nueve instrumentos.

El año siguiente, 1819, están catalogadas, una Marcha militar para banda Opus 2, y dos Himnos patrióticos Opus 3 y 4. Poco después pudiera catalogarse una Romanza para pianoforte publicada por José Sobejano en El Adam Español, Madrid 1826.

Durante los años 1819 y 1820 Juan Crisóstomo dedicó sus esfuerzos a la composición de una ópera, sobre un libreto de Luciano Francisco Comella, titulada Los Esclavos Felices, que Juan Crisóstomo subtituló como Ópera semiseria en dos actos y cinco cuadros. Sólo han llegado hasta nosotros, de los más de treinta números del libreto, la Obertura, la Marcha mora, la Cavatina de Elvira y el Dúo de Alfonso y Elvira.

En el Liberal Guipuzcoano de 14 de mayo de 1821 se reproduce una nota de Península del día anterior con un comentario sobre la actividad musical de Juan Crisóstomo donde se dice que había compuesto 'cuartetos', 'oberturas' y una 'ópera semiseria'. Se alaba la calidad musical de la ópera y se cita como referente la opinión de Manuel García en la carta que había escrito a Juan Simón en 1820.

Más tarde, Juan Crisóstomo compuso un aria para tenor y orquesta, Aria de Beltrán, que por su carácter, bien pudiera responder a la sugerencia de Manuel García de añadir algunos números bufos para su interpretación en los teatros parisinos. La última referencia a la partitura de la ópera, hoy día perdida, la proporciona Fétis cuando dice :'où se trouvaient des idées charmantes et toutes originales'.

En 1820 esta fechado el Tema variado en cuarteto, Opus 17, cuyo autógrafo fue donado por José de Arriaga e Ygartua a la Biblioteca de Teatro Real de Madrid en 1925 (hoy día se encuentra en el Museo del Teatro en Almagro). La Comisión Arriaga II editó la partitura en 1928.

 

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El motete sobre la secuencia Stabat Mater Dolorosa de Jacopone da Todi puede ser catalogada como Opus 21, ya que es anterior a julio de 1821.
De aquella época, 1821, también nos ha llegado la Obertura Opus 20 para orquesta, quizá la obra más ambiciosa del periodo bilbaino, que todavía permanece inédita.

Y finalmente, en esta etapa bilbaina, Juan Crisóstomo todavía compuso unas variaciones para violín y bajo ad libitum sobre el tema de la Húngara, Opus 22, o como le llamó Vaccari 'Thema de la Tirolesa', fechada el 4 de agosto de 1821. Por lo que tiene esta obra de dificultad técnica para los intérpretes, pudiera responder a la adquisición del violín de la escuela Amati que su padre le comprara para sus estudios parisinos. El número de opus adjudicado a esta obra nos indica que más de una docena de obras de esa etapa se han perdido.

Y Juan Crisóstomo, un muchacho con quince años, emprende el viaje a París el 26 de septiembre de 1821 en busca de los conocimientos musicales que ya en su Bilbao natal nadie podía proporcionarle.

Llegado a la capital francesa, el 13 de octubre obtiene la tarjeta de residente y pocos días después se matricula en la École Royal de Musique et Declamation, en las clases de Armonía y Contrapunto del profesor François Joseph Fétis.

La primera obra de esta nueva etapa de su vida es el arreglo para cuarteto de cuerda de las variaciones sobre la Húngara, a sugerencia de Vaccari, para poder interpretarlas ante los Reyes, ya que según decía en su carta 'el Rey no gusta de tañidos a solo'. Está fechada el 16 de febrero de 1822. Juan Crisóstomo le adjudicó el Opus 23, sistema de numeración que no volvió a utilizar.

Quizá también en esta época pueda situarse el Aria de Beltrán, citada más arriba y también en este primer año de su estancia en París pudo haber compuesto los Tres Estudios o Caprichos para pianoforte, editados por la Comisión Arriaga I en 1890.
Aunque difícil de fechar, pudiera haber compuesto en 1823 una obra religiosa, el motete O salutaris hostia, para dos tenores y bajo con acompañamiento de cuarteto de cuerda y contrabajo.

Con la fuga a ocho voces sobre las palabras del Credo Et vitam venturi, perdida, entramos en un periodo en el que la referencia de Fétis a las composiciones de Arriaga, aunque no pueda ser tomada literalmente, nos proporciona una información preciosa sobre su actividad. Además, nos permite saber que se han perdido una Misa a 4 voces y una Salve Regina.

Su obra siguiente, los Tres Cuartetos (1823) dedicados a su padre, fue editada por Juan Crisóstomo. La edición sólo contiene las partichelas y no aparece la fecha por ninguna parte. Gracias a la referencia de Fétis en su nota biográfica sobre Juan Crisóstomo en su Biographie Universelle des Musiciens (1835, 1860, 1866) sabemos 'qui parut à Paris en 1824'.

La segunda edición la imprimió en Bilbao en 1888 la Comisión Arriaga I y, por falta de recursos económicos, otra vez, sólo se imprimieron las partichelas. Hoy en día, afortunadamente, contamos con una edición de las partituras y partichelas de la obra completa para Cuarteto. El hecho de que se haya publicado tan tarde la partitura conjunta de los Tres Cuartetos y las Variaciones ha impedido en gran medida su estudio y difusión. Interesantes estudios musicológicos han sido realizados por M. W. Edson (1980), S. K. Hoke (1983) y J. A. Gómez (1995) en las respectivas tesis doctorales.

 
 

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También la Obertura de Los Esclavos Felices fue revisada y le dio un nuevo título: Ouverture Pastourelle (1824). Esta es la versión que se editó en 1950 en Bilbao, a partir de una copia parisina de las partichelas, y  es la habitualmente interpretada.

Según denuncia su magnífica factura, la Sinfonía para gran orquesta pudo haber sido compuesta hacia 1824. Como en el caso anterior sólo se encontraron las partichelas manuscritas parisinas de alguna interpretación y eso quizá dificultó su edición, que no fue realizada hasta 1950, en Bilbao.

La Sinfonía (1824) junto con la Ouverture Pastourelle (1824), y los Tres Cuartetos (1823) forman el conjunto de obras más interpretadas de su autor y han sido el fundamento de su apreciación universal.

Juan Crisóstomo debió de llegar a alcanzar cierta fama en París, ya que un autógrafo suyo, precediendo al de F. J. Fétis, ha sido hallado en el cuaderno del aficionado y coleccionista d'Henneville. La dedicatoria dice así: 'Canon perpétuel à la quinte et à l'octave inferieure. Composé pour l'Album de Monsieur d'Henneville par J. C. de Arriaga'. Se trata de trece compases a cuatro voces y ni siquiera se sabe si está completo o continuaba en la página siguiente. Este autógrafo se custodia en la colección de Rudolf Nydahl, en el museo por él fundado, Stiftelsen Musikkulturens Främjande en Estocolmo (B. Kenyon de Pascual, Nasarre, en 1993).

A continuación, en 1825, tenemos cinco obras para voz y orquesta sin fechar, pero que pudieran ser sus últimas composiciones. Por su mayor madurez en el contenido quizá se pueda situar como su última obra la escena de Agar en el desierto. Una secuencia posible es la siguiente:
 

  • Air de l'Opera de Médée. Escena lírico dramática para soprano y orquesta basada en una escena de la ópera Médée (1797) de L. Cherubini/F.-B. Hoffman.
  • Ma tante Aurore. Un dúo lírico cómico para tenor, bajo y orquesta basado en una escena de la ópera del mismo título (1803) de F. A. Boïeldieu/Ch. de Lonchamps.
  • ?dipe à Colone. Escena lírico dramática para tenor y orquesta basada en una escena de la ópera con el mismo título (1786) de A. Sacchini/N.-F. Guillard.
  • Herminie. Cantata lírico dramática para soprano y orquesta sobre un poema de J.-A. Vinaty.
  • Agar dans le désert. Cantata lírico dramática en cuatro partes para soprano, tenor y orquesta sobre un texto de Victor-Joseph Étienne, dit De Jouy. Las cuatro partes son: Recitativo, Romanza, Dúo y Aria. La misma escena fue utilizada por F. Schubert para su primera obra vocal D5, Hagars Klage, para soprano y piano, sobre texto de C. A. Schücking, pero quizá Juan Crisóstomo logró imprimir a su obra un mayor dramatismo y brillantez. También puede citarse a Désiré Alexandre Batton (1798-1855) que compuso una cantata con el mismo título y utilizando el mismo texto que Juan Crisóstomo.


    Textos de Joaquín Pérez de Arriaga.