Responsabilidad
Enseñar a los niños/as a ser responsables, requieren un ambiente especial en el hogar y en la escuela. La finalidad es conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.
La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.
Un niño/a es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás. Para ello, los adultos tienen que ayudar al niño/a a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.
El niño/a que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos. Muchos padres y madres creen que las recompensas por buen comportamiento son una especie de "soborno", pero las recompensas de orden material (dinero, juguetes...) sólo se convierten en sobornos si son la única técnica que se utiliza para motivar a un niño.
Recompensa es aquello que el niño/a valora, que desea o que necesita, pero hay recompensas que no son materiales:
- Hacerle saber de palabra, mediante elogios, qué cosas ha hecho bien: "has limpiado tu armario estupendamente“.
- Proporcionarle ese reconocimiento de forma espontánea, relacionándolo con sus logros: "¿qué te parecería ir a comprarte un helado? La verdad es que has hecho un buen trabajo recogiendo tu habitación“.
- Apoyarle cuando lo necesite: "Como me ayudaste ayer a limpiar el jardín, puedo yo ahora ayudarte a hacer los deberes“.
- Compartir con ella algunas tareas como reconocimiento a sus esfuerzos: “ayer echaste tu ropa sucia a la lavadora: ¿qué te parece si te ayudo a recogerla y echarla hoy?.
Una vez que a los niños se les ha asignado ciertas obligaciones, los padres y las madres no deben confundirles ni fomentar la irresponsabilidad volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas.
