Celos
En las relaciones entre hermanos/as surgen conflictos inevitables que se producen por un cúmulo de sentimientos que van del amor al odio y que se manifiestan con abrazos, mordiscos, besos, empujones, caricias o insultos. Hay que recordar que tener un/a hermano/a significa tener un compañero de juego, un modelo de imitación, una fuente de conflicto, establecer un vínculo afectivo y tener un compañero/a de múltiples experiencias significativas.
Generalmente, se apoya la idea de la no-intervención excesiva y sistemática de los/las padres/madres en este tipo de conflictos. Se entiende que es positivo para el desarrollo psicológico, que los/las niños/as generen recursos autónomos para la resolución de dichos conflictos.
Hay que tener en cuenta que la rivalidad entre los hermanos es algo normal, es una competencia por obtener el cariño de las madres y de los padres y, que sin sobrepasar un cierto grado, ocurre con normalidad en todas las familias.
En general, es evidente que cuando los padres y las madres imponen sus propios principios para la resolución de conflictos entre hermanos/as éstos solo son aplicados por los/las niños/as cuando los/las padres/madres están delante. Entre los niños/as utilizan estrategias diferentes para solucionar sus conflictos en función de si estos se producen con los/las hermanos/as o con los/las padres/madres.
Los celos con los/las hermanos/as suponen que el/la niño/a cree perder lo que piensa que ha tenido. También existen los celos con envidia que sería querer conseguir lo que el niño cree no tener porque lo tiene el otro.
Hay padres y madres que consideran “malo” que el/la niño/a sienta celos pero hay que saber que los celos son universales, es decir, forman parte de las características del ser humano y que desaparecerán cuando con el paso del tiempo comprueban que no hay motivos.
Para que la inquietud del niño/a dure lo menos posible es adecuado hablar sobre estos sentimientos. Hablar supone que los/las niños/as son conscientes de lo que les está pasando y que también tienen confianza en que sus padres y madres podrán ayudarles. Además, tendrá un efecto relajante al saber que no son los únicos a los que les ocurre algo así.
Los celos se pueden manifestar de las siguientes maneras:
- Rivalidad abierta: se manifiesta de forma verbal hacia el/ otro: “no quiero al hermanito/a”, “quiero que te lo/la lleves”, etc.
- Actuaciones agresivas hacia el bebé: de la palabra se pasa a la acción: el niño/a le quita los juguetes a su hermano/a, le tapa la nariz, etc.
- Hostilidad hacia el padre y la madre: con formas de actuación que saben que molestan: “desobedecer”, “oposición sistemática hacia lo que se le pide”, etc.
- Mostrar comportamientos más infantiles: “ponme el chupete”, “hablan como si fueran más pequeños”, etc.
