Salidas nocturnas en adolescentes
Antes de dar permiso para que los/las hijos/as salgan, se debe tener cierta información, sobre todo cuando se trata de un adolescente muy joven. Se le puede preguntar lo siguiente:
- Dónde y con quién va a pasar esas horas o la noche.
- Si habrá adultos presentes, y quiénes son (padres de amigos/as u otros).
- Lo que van a hacer durante la noche (música, baile, juegos).
- A qué hora comenzará y cuanto va a durar.
- Y, finalmente, cómo piensa regresar a casa.
Siempre es mejor que los padres y las madres acompañen a vuestros/as hijos/as adolescentes y que se les recoja después. En el caso de conciertos y fiestas alejadas del lugar de residencia, es recomendable llevarles en lugar de dejarles que se las apañen solos con el transporte.
Recomendamos:
- Explicar al hijo/a adolescente los motivos que llevan a actuar de ese modo y que se justifique. Decidle, por ejemplo, que las reglas son para protegerle y no para castigarle. Frente a lo que se piensa a veces, los adolescentes no siempre se oponen a las reglas. A menudo toman en cuenta lo que les dicen sus padres y madres aunque parezca lo contrario.
- No hay que desanimarse ante la oposición o la indiferencia aparente de los adolescentes. Tan sólo es una fachada y la mayoría de ellos/as se muestran receptivos, en el fondo, a las recomendaciones de sus padres y madres. Pese a sus aspiraciones de independencia, se sienten en realidad seguros cuando ven que sus familias se preocupan por ellos/as o que están ahí cuando algo va mal. Por ello, lo padres y madres deben estar siempre disponibles, pase lo que pase.
- También es importante demostrar cierto interés por las salidas del adolescente. Preguntar a sus amigos/as o a él/ella mismo/a si le ha gustado el concierto o lo ha pasado bien en la fiesta. Eso le dará la impresión de que se valora su opinión y abrirá con él/ella una posibilidad de diálogo. Y al revés, hay que respetar el deseo del adolescente de conservar para sí mismo/a ciertos momentos de su vida, lo cual significa que si no tiene ganas de contestar a las preguntas, más que hacerle sentir valorado, las preguntas le molestan, no insistir de momento.
No recomendamos:
- No hay que optar por el “tremendismo” e impedir que el adolescente salga, únicamente para tener la conciencia tranquila o por querer tener el control absoluto de su vida social. Esta actitud rígida demuestra muchas veces la incapacidad de los padres y madres para dominar ciertas situaciones.
- Impedir al adolescente que salga significa también rechazar el hecho de que está creciendo. En cambio, aceptar la independencia de un/a hijo/a, confiar en él/ella y ganarse su respeto es dejarle cierta libertad, aun estando atentos a él/ella. Se debe conseguir demostrarle interés por su vida social sin dejar de respetar su espacio íntimo.

