Actividades extraescolares
Las actividades extraescolares facilitan a los niños y las niñas otro tipo de convivencia diferente de la familiar y que implica otro tipo de planteamientos. Las actividades extraescolares son aquellas que, aunque se consideran necesarias para la formación integral del niño/a, no siempre se ofrecen desde el propio centro educativo.
Este es el motivo de la especial importancia del papel de los padres y las madres en ayudar al niño/a de edades tempranas a desarrollar intereses y actividades fuera del centro educativo. Si el niño o la niña muestra un interés especial en una actividad que ya ha realizado en el aula, como cantar, bailar, dibujar, empezar con algún idioma o con algún deporte en concreto, puede ser aconsejable buscar un programa adaptado a su edad que contribuya a desarrollar dicho interés y que le haga progresar.
Además de fomentar el desarrollo de las habilidades infantiles, las actividades extracurriculares fomentan la autoestima, y ofrecen oportunidades de desarrollo social: los/las niños/as suelen hacer amigos/as y amplían su red social al tomar parte en actividades con otros/as niños/as que tienen intereses similares.
Aunque se tengan en cuenta tales ventajas, hay, por otro lado, que ser conscientes de no “presionarles” con demasiadas actividades. Lo más importante es que la familia no pierda de vista el aspecto esencial de toda actividad extracurricular en esta edad: divertirse.
Ya desde bebés, los niños y las niñas responden con especial sensibilidad a la música. A los dos años les gusta bailar y cantar las canciones que escuchan. Para casi todos/as ellos/as, cantar es la primera forma de enseñanza musical: la voz es un instrumento con el que pueden trabajar. Les suele gustar mucho cantar en grupo ya que es una actividad social y, además, los errores pasan más desapercibidos. Por término medio, los niños y niñas que cantan en un coro presentan mayores habilidades de escucha y atención en la escuela.
