Pañales y control de esfínteres
El control de los esfínteres requiere cierta madurez neurológica y emocional del niño/a. Alrededor de los 24 meses el/la niño/a puede ser capaz de iniciar el entrenamiento para controlar los esfínteres. Hay que tener en cuenta que el control de los esfínteres supone un proceso de estrés y presión: se deben combatir los sentimientos y tensiones que pueden surgir en este período. Por último, no hay que darse por vencidos con facilidad: los niños/as se sienten contrariados/as si las familias o los educadores/as desisten rápidamente sólo porque progresan despacio.
Reglas básicas:
- El proceso de control hay que realizarlo sin culpabilizar, reñir, comparar, insultar y/o ridiculizar.
- No hay que pensar que porque tiene la edad o porque es primavera o verano el organismo del niño/a ya podrá regular el control de esfínteres.
- La familia puede premiarle si no se ha hecho pis encima durante la noche y reaccionar con suavidad si se le escapa.
- Informar a la familia que, en la medida de lo posible, traten de evitar que coincida con algún otro cambio (entrada en el colegio, nacimiento de algún hermanito, cambio de casa...).
- Enseñarle las palabras básicas que necesita para explicar lo que le pasa.
- Ayudarle a asociar determinadas sensaciones y movimientos con las ganas de ir al lavabo.
- Animarle aunque haya avisado demasiado tarde, puesto que así aprenderá a avisar antes.
- Una vez que se quita el pañal no hay que volverlo a poner aunque haya que superar algunos accidentes.

