JAPAN CULT CINEMA
Japón posee uno de los legados cinematográficos más importantes del mundo.
Entre toda esta producción que quedó inédita en nuestras pantallas
figuraban las películas más importantes de grandes estudios como Toei y su impertérrita rival
Nikkatsu. Ambas compañías se repartían el deber de dar la oportunidad a los directores jóvenes
más creativos, que con el tiempo terminarían por convertirse en referentes absolutos de un modo
de hacer cine más visceral, sin hacer concesiones a nada ni a nadie, trasladando a imágenes las
corrientes artísticas más vanguardistas de su tiempo y permaneciendo, aun así, en perfecta
comunión con aquello que el público que acudía a las salas esperaba de sus héroes más
conocidos. Una visión que ha inspirado e inspira a directores de cine de todas las nacionalidades,
entre ellos Quentin Tarantino, cuya primera entrega de Kill Bill es un homenaje continuo a los
genios de aquel revolucionario cine de acción, de Kinji Fukasaku a Seijun Suzuki, sin olvidarse
de los chambaras ultraviolentos de Kenji Misumi.
EL MAESTRO KINJI FUKASAKU demostrará una vez más,
su dominio de la pantalla ancha, llenando el formato de elementos y cuerpos en perenne y
enloquecido movimiento. Historias criminales de energía interminable, cargadas de una
tensión intensa que va más allá de lo narrado, llevando al extremo más radical las historias
de hombres y mujeres en constante incertidumbre.
Historias de jóvenes rebeldes y yakuzas despiadados que nada han de
envidiar a los que habitan en el universo alucinógeno que Seijun Suzuki creara para la
productora Nikkatsu. Esta sencilla muestra se centra en descubrir al espectador su empleo
rabiosamente pop del color y la música, y el uso de unos personajes plenamente carismáticos
en aventuras que destilan kistch y erotismo fugaz.
ORGANIZADOR:
Japan Foundation
Casa Asia
COLABORA:
CineAsia