Concebido como un gran volumen compacto de pizarra negra, el proyecto de esta nueva infraestructura reunirá en el mismo edificio tres instalaciones diferentes: Dos deportivas –Frontón de Mano y Trinkete- y la Kirol Etxea, es decir, la sede que aglutinará todas las Federaciones de deportes, hasta ahora diseminadas en distintas dependencias de Bilbao.
Miribilla, nueva zona de expansión urbana, acogerá además del Palacio de Deportes y un Polideportivo, esta moderna infraestructura que, como una gran escultura, proyectará por la noche haces de luz con el objetivo de hacer intuir hacia la ciudad la actividad de su interior.
El proyecto que ahora se muestra, realizado por el Estudio de Arquitectura y Urbanismo Javier Gastón, propone la construcción de un gran volumen compacto que, interiormente, se divide en tres partes para tres usos distintos: dos instalaciones deportivas – Frontón y Trinkete- junto a la Kirol Etxea/Casa del Deporte.
A modo de gran escultura, el futuro edificio se plantea como un imponente volumen pétreo compacto de pizarra negra, vaciado originalmente en su interior para sus distintos usos y con varias perforaciones.
Estas perforaciones, además de iluminar y resolver de manera intencionada y ambigua todos sus espacios, permite al mismo tiempo el juego contrario al emitir luz por la noche.
Características técnicas
El edificio se sitúa en una condición de límite de la ciudad.
En un extremo de la extensión urbana de Miribilla, el proyecto hace frente a una doble escala: Por un lado, la escala urbana, hacia los bloques de viviendas adyacentes, al norte y al oeste. Y por otro hacia el sureste, la escala territorial. A través de su volumen y de sus perforaciones y sustracciones se articulan las relaciones de tamaño y escala con su entorno inmediato y con el lejano.
Como se decía anteriormente, el proyecto se organiza en un volumen compacto que se divide interiormente en tres partes según su uso: el área de federaciones, el frontón de mano y el trinkete. Esta compacidad permite que el engranaje interior de usos, espacios y circulaciones quede optimizado al máximo.
El espacio interior se desarrolla a partir de los grandes vacíos que son las pistas deportivas. En torno a ellos se organiza un sistema de circulaciones, gradas y espacios de estancia y espera, que se entrelazan los unos con los otros. Es un espacio abierto y conectado que oscila entre la compresión de las zonas de paso y la dilatación de las zonas de estancia.
Aprovechando la diferencia de cota entre los dos extremos del solar se separan los accesos y se ordenan interiormente las circulaciones. Desde el sur se accede a la Casa del Deporte-Kirol Etxea, y desde el norte se accede al vestíbulo principal del frontón y del trinquete a través de una plaza. Este punto no hace frente a grandes vacíos y se resuelve a una escala urbana, casi doméstica.
Éste puede servir también como lugar de acceso de jugadores, personalidades, periodistas y personal de las federaciones deportivas, ya que de esta manera existe un único punto de control que reparte las circulaciones.
Vaciados del edificio
Estas perforaciones sobre la masa compacta que conforma el edificio, además de iluminar y resolver de manera intencionadamente ambigua su escala, permiten el juego contrario al emitir luz por la noche. La presencia de este objeto ciego, masivo y pétreo al que se le escapa la luz por sus huecos hace intuir su actividad interior. Constituye una experiencia urbana en el límite de la ciudad y el territorio.
La comunicación vertical del área de federaciones se concentra en una banda lineal que permite su conexión interna y aloja los espacios de servicio. Esta banda articula el espacio de oficinas, a la vez que sirve de separación clara con el espacio de los frontones y el trinkete.
Punto de vista del espectador
Los espacios deportivos y todo lo que los rodea ha sido proyectado desde el punto de vista del espectador, de la experiencia de un usuario al caminar por un paisaje interior repleto de conexiones visuales y diagonalizaciones espaciales; un interior poroso sin apenas divisiones pero que consigue segmentar distintas estancias.
Dicha experiencia comienza antes incluso de entrar al edificio puesto que ya en su aproximación se pretende crear la sensación de estar entrando en un elemento masivo. El edificio se sitúa en el solar dejando una plaza previa que hace de antesala.
El acceso se produce por debajo del volumen del trinkete y pasado éste se despliega el gran vacío ciego del frontón. Se percibe a media altura desarrollándose el graderío hacia abajo hasta llegar a la cota del frontón y hacia arriba paredes ciegas de hormigón que contienen la cancha de juego y soportan la cubierta que ilumina cenitalmente el espacio de juego.
A partir de esta primera percepción el espectador ya se organiza de manera clara y eficaz en el edificio. Desde el vestíbulo situado bajo el trinkete es posible acceder a los distintos niveles de manera inmediata.
El desarrollo en altura del edificio se resuelve con un núcleo de comunicación situado en la esquina donde confluyen las gradas frontal y lateral permitiendo de esta manera absorber y repartir las circulaciones tanto del trinkete como del frontón de un modo directo.
Gracias a la compacidad y la densidad de la solución adoptada los recorridos quedan reducidos al mínimo y la densidad de conexiones visuales y espaciales es alta.
Los usos que dan servicio a los espacios deportivos, tales como aseos, almacenaje de material, oficios…, quedan concentrados en pocos puntos con la intención de liberar la mayor cantidad de espacio en los vestíbulos y dejar las paredes libres para poder abrir huecos e iluminar el interior allí donde sea necesario.
Grandes lucernarios
La iluminación del frontón y el trinkete es siempre cenital e indirecta. La solución de lucernarios adoptada permite obtener una gran luminosidad además de concentrar ésta en el área de juego dejando en un segundo plano al espectador.
Los dos espacios deportivos buscan su propia manera de iluminación que está íntimamente ligado a su especialidad intrínseca y a la solución estructural adoptada, como no podía ser de otra manera.
Sobriedad y rotundidad de todo el conjunto
Los apoyos del edificio se concentran en los gruesos muros perimetrales de cerramiento. Sobre estos se apoya la estructura de la cubierta compuesta por cerchas metálicas. Sobre el frontón éstas se colocan paralelas al frontis y perpendiculares a la gran superficie de gradas laterales.
La luz, en este caso entra en dicha dirección entre las vigas y a través de unos huecos a modo de troneras que iluminan la cancha y dejan a media luz a los espectadores.
Lo mismo ocurre sobre la grada frontal. En este caso la estructura se une con la que cubre el trinkete cuyos lucernarios verticales se disponen sólo sobre la superficie de juego, enfatizando la verticalidad y la profundidad de este espacio y concentrando la atención sobre el mismo.
El carácter de sobriedad y rotundidad del conjunto materializa la naturaleza del deporte que alberga otorgándole la solemnidad propia de una tradición tan arraigada en nuestra tierra como es la pelota vasca.
El Frontón y Kirol Etxea de Miribilla es un proyecto que desarrolla la Diputación de Bizkaia y en el que el Ayuntamiento de Bilbao colabora con la aportación de los terrenos.